“Este año nos pasamos al lado oscuro. Adiós Carrie Fischer, que la Fuerza te acompañe”. Más de un tuit despedía de este modo a la actriz, que murió ayer luego de varios días de agonía; había sufrido un infarto masivo el viernes, en un vuelo de Londres a Los Ángeles.
Actriz, escritora y guionista, su papel más indeleble fue el de la princesa Leia en la trilogía original de “La Guerra de las Galaxias”. Estrenada en 1977, la película transformó a la insegura actriz de 19 años en estrella mundial y la consagró como uno de los personajes icónicos en la historia del cine. La joven rebelde y empoderada fue central en “El Imperio contraataca” (estrenada en 1980) y “El regreso del Jedi” (de 1983).
Fisher había nacido en el tumultuoso mundo de la farándula: era hija de la actriz Debbie Reynolds y del cantante Eddie Fisher, informa People. Fue Leia Organa, princesa en exilio de un planeta pacífico, la que lidera una rebelión contra un autoritario y asesino Imperio Galáctico, encabezado por Darth Vader. Junto a Luke Skywalker (Mark Hamill) y a Han Solo (Harrison Ford) combate contra el Imperio y procura restaurar la paz en la galaxia. Escrita y dirigida por George Lucas, la película marcó récords de taquilla mundiales, publica The New York Times. Fue la primera entrega de una exitosa franquicia de aventuras espaciales cuyos personajes vívidos e incluso absurdos (”hace mucho tiempo en una galaxia lejana, lejana”, anunciaba la secuencia de apertura) se convirtieron en leyendas de la cultura pop y en padres del merchandising.
No sólo ciencia ficción
En 1973 escapó de Hollywood a estudiar actuación en Londres, pero ya a los 15 años debutó con Warren Beatty en “Shampoo”. Aparte de la segunda y la tercera Guerra de las Galaxias, y en “El despertar de la fuerza” (2015), Fisher actuó en “Los hermanos Caradura” (con John Belushi y Dan Aykroyd); “El hombre del zapato rojo” (con Tom Hanks); “Hannah y sus hermanas”, dirigida por Woody Allen, y en “Cuando Harry conoció a Sally”, entre otras, así como participó en numerosas series de televisión, como “Sex and the city”, “Frasier”, “Smallville”, “Entourage” y “The Big Bang Theory”.
La fama y la fortuna no compensaban su tormentosa vida privada. Su breve matrimonio con Paul Simon fue explosivo. En varias entrevistas, Fisher hablaba de su batalla con el trastorno bipolar que padecía y su adicción a los antidepresivos, a las drogas y el alcohol. Escribió novelas como “Postcards from the edge”, que en el cine fue la exitosa “Recuerdos de Hollywood”, con Meryl Streep y Shirley MacLaine.